lunes, 3 de febrero de 2014

Viena, la ciudad elegante...muy elegante...

                                   La capital de Austria es una de las más antiguas de Europa. Los primeros asentamientos, de origen celta, datan ca.500 a.C.  Desde el siglo XV y hasta las guerras napoleónicas, fue la capital del Sacro Imperio Romano Germánico al ser la residencia de los Habsburgo. En el año 1237 fue rodeada por murallas defensivas que perduraron 620 años y aún hoy existirían, de no ser porque fueron derruidas por orden del emperador Francisco José. En diciembre de 1857 anunció con estas palabras “Es mi deseo…” el comienzo de una “nueva Viena”. Una nueva Viena moderna, cosmopolita, visionaria, con la clase media integrada en la vida social, política y económica, merecedora de ser la capital del imperio Austro-Húngaro y de ser de las 3 ciudades más importantes de Europa. Aquellos eran años dorados de Viena. Lo que seguía no fue una mera demolición de las antiguas murallas y viejas casas. Aquello fue un extraordinario planteamiento de desarrollo urbano, único en su tiempo. Después de 50 años de construcción, el  resultado podemos calificarlo de magnifico. Un majestuoso boulevard de más de 5 km. de longitud sin igual en el mundo hasta hoy. A ambos lados de la Ringstrasse (su nombre en alemán), con sus 57 metros de anchura, se construyeron numerosos y grandes edificios imperiales: universidad, museos, ayuntamiento, bolsa, teatros, correos, parques, monumentos, esculturas, un largo etc. 
Plaza de María Teresa con los museos de Historia del Arte y de Historia Natural

monumento a la Emperatriz María Teresa

detalle del pasamanos a la entrada al Parlamento

Viena esta llena de preciosos detalles

Parlamento de Austria

una de las calles de la ciudad con su estilo neoclásico

                                    La visión del emperador Francisco José sobrepasaba su tiempo, al igual que su ritmo de trabajo; 16 horas diarias dedicaba a sus tareas, además si alguien le decía que trabaja mucho, él contestaba que era el primer funcionario del imperio y tenía que dar ejemplo (¡ay los emperadores de hoy!…). Además de este compromiso, también se mostraba muy accesible a la población ya que 2 días a la semana concedía audiencias. A estas podían acceder todos sin excepción; hasta el paisano más humilde podía expresarle sus quejas, gratitudes o sugerencias. El boulevard cumplía numerosas funciones y continúa haciéndolo hasta hoy. Es una de las más importantes arterias de tráfico de la ciudad, es un paseo, lugar de encuentros, desfiles, compras y testigo de numerosos acontecimientos históricos. En el año 2015 se celebrará el 150 aniversario de la apertura del Ringstrasse con numerosos eventos y exposiciones para marcar la grandeza y la importancia del proyecto. Para conocer Viena razonablemente se necesita varios días ya que la oferta es tremenda. Un simple paseo a lo largo del Ringstrasse con un descanso en algunas de las magnificas cafeterías vienesas nos llevará 1 día.  Esto para empezar. Y si queremos adentrarnos en los museos, los palacios, las exposiciones, las iglesias, los parques, paseo por el Danubio, parque Prater, etc. y esto sin mencionar las tiendas y las compras, necesitaremos al menos 5 días. Para agilizar un poco los desplazamientos, aunque yo recomiendo “patear las calles todo lo posible”, lo recomendable es adquirir un Vienna Card o Die Wien-Karte. Es una tarjeta que cuesta 20€ y permite, durante 72 horas a partir del primer uso en el transporte público, desplazarse por todos los medios del mismo, ya sea metro, tranvía u autobús, y sin límite. Además la tarjeta tiene unos interesantes descuentos para museos y exposiciones, así como descuentos en numerosas tiendas y cafeterías. Armados con esta tarjeta podemos empezar a visitar la ciudad, aunque lo malo es saber por dónde. Hay tanto para ver que no se sabe qué elegir. Creo que lo más razonable es empezar por lo más alejado del centro – la residencia veraniega de los emperadores, el famoso Palacio Schönbrunn. 
Palacio de Schönbrunn - vista desde la Glorieta

Palacio de Schönbrunn - entrada principal

                                      Lo que comenzó en el año 1559 como un pequeño palacete de caza construido por el emperador Maximiliano II, terminó como una espléndida residencia veraniega imperial de mano de la emperatriz Maria Teresa. Los interiores, decorados con una sutileza inusual, con exquisito gusto, con unos bordados y dibujos hechos por la misma familia real, maderas nobles de todos los lugares del mundo, cerámica, lacados chinos y japoneses, todo está perfectamente dispuesto y cuidadosamente elegido. Llama la atención la sobriedad de los aposentos del emperador Francisco José y la pomposidad, pero con buen sabor, de su esposa la emperatriz Isabel más conocida bajo nombre de Sisi. 
austero dormitorio del emperador Francisco José

dormitorio de la emperatriz Sisi

                                     Además del palacio, el complejo de Schönbrunn alberga un jardín zoológico, jardines, una glorieta con terraza y magníficas vistas, museo del carruaje, panadería donde se pueden probar sus productos y un museo para los niños. En el complejo se puede pasar fácilmente más de medio día. 
fuente del Neptuno y la Glorieta - complejo de Schönbrunn

                                     Otro de los puntos obligatorios es el Palacio Imperial Hofburg. En el centro de la ciudad este enorme complejo palaciego alberga los apartamentos imperiales, el museo de Sisi con multitud de sus objetos personales, incluida la lima con la que fue asesinada y la Cámara del Tesoro. Desde el palacio de Hofburg, prácticamente a cada paso, encontraremos multitud de museos y monumentos de gran interés: el Museo de Historia del Arte, de Historia Natural, un extraordinario mariposario, Albertina, el famoso museo donde están expuestas 21 habitaciones de los Habsburgo cuidadosamente restauradas, con auténticos muebles y objetos de la época además de exhibiciones permanentes de las mejores obras de pintura del mundo y la barroca biblioteca universal de los Habsburgo y su Prunksaal, con cientos de miles de volúmenes de gran valor y con unos frescos y decoraciones que deja a uno boquiabierto. 
entrada principal al palacio Hofburg

biblioteca Universal

Prunksaal

impresionante fresco en el techo de la biblioteca

                                     La mundialmente famosa Escuela Española de Equitación esta también allí. Muy cerca de la entrada principal al palacio, en la plaza Nueuen Markt se encuentra una pequeña Iglesia de los Capuchinos que en sus bajos alberga la increíble Cripta Imperial: 142 miembros de la realeza y la aristocracia descansan en unos sarcófagos que son impresionantes obras de arte. Es una de las visitas que no hay que perderse. 
Cripta Imperial en la Iglesia de los Capuchinos

sarcófago de la emperatriz Maria Teresa y su marido Francisco I 

Sarcófagos del emperador Francisco Jose, su esposa Sisi (izqda.) y su hijo archiduque Rodolfo (dcha.)

                                     La majestuosa catedral gótica de San Esteban salta sola a la vista y su torre es un referente para orientarse. El interior, de una extraordinaria belleza. Belvedere – la residencia del fabulosamente rico Príncipe de Saboya, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura barroca en Europa con sus jardines, museo del Papiro y museo del Globo Terráqueo, Mumok – museo del arte moderno, barroca Iglesia de San Carlos Borromeo, donde se puede llegar con el ascensor hasta la misma cúpula por dentro y maravillarse de cerca con sus increíbles frescos, la casa de Mozart, de Haydn y un sinfín de lugares de interés que están esperando para disfrutar de ellos. 
La Catedral de San Esteban

interior de la catedral

iglesia barroca de San Carlos Borromeo

uno de los frescos de la iglesia de S.Carlos Borromeo

interior de la iglesia de S. Carlos Borromeo

                                     Hundertwasserhaus – una construcción del famoso arquitecto del mismo nombre, con solo 30 años de antigüedad, ya se ha convertido en uno de los iconos de la ciudad. Cientos de miles de visitantes contemplan una arquitectura creativa que no se adapta a las normas convencionales. Colorido, uso del espacio, la luz y las plantas hacen de este lugar una autentica delicia para los ojos. 
Hundertwasserhaus

                                     Y todavía nos queda el parque del Prater con su enorme noria construida para la Expo Universal a finales del siglo XIX, la Torre del Danubio desde la cual podemos contemplar la ciudad entera, sin olvidar el magnífico Ayuntamiento de Viena que es de los más bonitos del mundo…en fin la oferta es interminable. Les recomiendo visitar todo esto también por la noche, ya que la iluminación de todos los monumentos y edificios históricos es digna de verse. 
Ayuntamiemto de Viena - en invierno, frente a la entrada, montan unas grandes pistas de hielo

detalle del edificio del ayuntamiento

                                     La ciudad es muy fácil para moverse por ella, ya sea andando o utilizando transporte público, preferentemente metro y tranvía que son muy fáciles de manejar. La limpieza salta a primera vista, igual que la educación de los vieneses. Casi todos hablan un buen ingles y es fácil comunicarse con ellos. Viena es una ciudad elegante, muy elegante y lo mismo pasa con sus habitantes. Basta ver cómo van vestidos para ver una obra de teatro – es un acontecimiento. Y si mencionamos la mundialmente famosa Opera de Viena, la elegancia resalta por los cuatro costados. 
Opera de Viena

teatro Hofburgtheater

                                     Lo mismo se puede decir de las tiendas, sobre todo en el centro de la ciudad. La calle Kohlmarkt  está en su totalidad ocupada por las mejores marcas del mundo, tanto de vestimenta como de joyería, relojería, perfumería, alta costura etc. lo mismo que la calle Graben. La Kärntner Strasse es la más comercial y la que tiene más bullicio. 
calle Kohlmart

calle Graben

las calles están muy animadas, incluso por la noche

                                    A cada paso se puede encontrar cafeterías, restaurantes y puestos de venta de las famosas bratwurst de toda clase que, además de ser de muy buena calidad y muy sabrosas, son especialmente grandes y nada caras. Con un perrito caliente de una bratwurst hemos comido y algunos hasta habrán cenado. No se puede salir de Viena sin probar el café vienes y el famoso apfelstrudel – una tarta de manzana en hojaldre que es simplemente…imperial. 
vista desde la terraza de la Albertina

                                     Los vieneses son unos enamorados de la música, claro que con Mozart, los Strauss, Haydn y la compañía, esta afición es entendible. Igualmente que la afición al baile, sobre todo clásico y ante todo el vals. Hay numerosas salas de baile y salas de concierto donde uno puede disfrutar de la música de los genios austriacos. A los que les guste la bicicleta, en esta ciudad están de enhorabuena, pues está estupendamente preparada para su uso, siendo números y muy extensos los carriles para tal fin.

monumento a Mozart

monumento a Johann Strauss

Resumiendo: una de las ciudades de obligada visita, además por varios días. Seguridad absoluta, limpieza, buena comida y una increíble cantidad de monumentos, lugares de interés y de ocio, hacen de Viena una autentica delicia. Con una apasionante historia, impresionante arquitectura y el inigualable Ringstrasse, encantará a cualquiera que le guste viajar, independientemente de la edad. Vibrante, abierta, cosmopolita y muy, muy elegante. De lo mejor de Europa.        


P.D.

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lunes, 6 de enero de 2014

Colonia, Bonn y los mercadillos navideños...

                    Es la cuarta ciudad más grande de Alemania sólo por detrás de Berlín, Hamburgo y Múnich, es la más poblada del Estado federado de Renania del Norte – Westfalia, pero curiosamente no es su capital, ya que la que detenta ese privilegio es Dusseldorf. Asentada a orillas del Rhin, uno de los grandes ríos de Europa, fue fundada en la época de Imperio Romano, más exactamente en el año 38 a.C. y fue conocida como la Ciudad de los Ubios. Convertida en el año 313 en obispado y en 785 en la sede del arzobispado, la Colonia Agripina como se la conoció entonces, empezó su despegue transformándose en una importante ciudad comercial y universitaria. Situada en el cruce de importantes rutas comerciales y con el rio Rhin como una de las vías de transporte más significativas, se convirtió en la Ciudad Imperial Libre, formando parte de la Liga Hanseática. 

río Rhin a su paso por Colonia 

                    Cuando arzobispo Rainald de Dassel entregó las reliquias de Los Reyes Magos a la catedral de Colonia en el año 1164, la ciudad se convirtió en un importante centro de peregrinaciones. Destruida en un 80% durante los bombardeos de los aliados durante la II Guerra Mundial, la ciudad no presenta, salvo algunas excepciones, una extraordinaria belleza. Con las prisas en dar cobijo a sus ciudadanos, la rapidez de la reconstrucción primó sobre el orden y el estilo arquitectónico. Curiosamente, el edificio más grande y más bello de la ciudad se salvo de los bombardeos – la Catedral de Colonia. Esta enorme estructura gótica se empezó a construir en el año 1248 para terminar inaugurándola en el año…1880 o sea 632 años después. 

La catedral de Colonia domina la ciudad, de día...  

                    Con sus 157 m. de altura es el monumento más visitado de Alemania y el segundo de este tipo en el mundo, después de la Catedral de Sevilla. Viéndola tanto por fuera como por dentro esto no es de extrañar. La catedral es enorme; dos torres flanquean la entrada, una tremenda campana llamada Der dicke Pitter ( Pedro el gordo) que suena solamente en ocasiones muy especiales, y una plataforma de observación a 95 m. de altura desde donde se puede divisar, en los días despejados, la ciudad de Dusseldorf alejada 45 km. 

...y de noche

detalle de la catedral

inmenso interior en estilo gótico

                   También son imponentes las preciosas y valiosas vidrieras, algunas con casi mil años de antigüedad y que gracias a algunos precavidos que las desmontaron, fueron salvadas de los bombardeos. Y por supuesto, las reliquias de Los Reyes Magos. Estos son algunos de los atractivos de esta preciosa obra. 

una de las impresionantes vidrieras

Relicario de los Tres Reyes Magos

uno de los mercadillos, cerca de la catedral

                    Pero como no solo del alma vive uno, hay que destacar en la época de Navidades los increíbles mercados navideños. Si ya merece la pena a venir a Colonia para ver la Catedral, durante las navidades los mercadillos son la guinda del pastel. Calles y plazas con cientos de preciosos puestos decorados con motivos navideños, están abarrotadas desde la mañana hasta bien entrada la noche. 

desde primeras horas de la mañana acude la gente a los numerosos puestos

los hay hasta con la pista de hielo

                    Glühwein, el vino caliente con especias, Kölsch, sidra con crema  y otras bebidas alcohólicas corren a ríos, las famosas salchichas alemanas, tortitas de patatas y un montón de diferentes especialidades alemanas son consumidas en cantidades industriales. Los precios son bastante ajustados y la verdad que no resulta nada caro - por unos 5 € puedes comer una enorme salchicha con su vino o cerveza y pan. 

las típicas bratwurst

                    Aunque también es verdad que la cerveza local (Kölsch) no es lo que uno esperaría de la cerveza alemana; es bastante floja de poca graduación, el tamaño más bien escaso, tipo caña o más bien cañita, y el sabor tampoco es del otro mundo. Por supuesto que hay muy buenas cervezas, pero hay que pedirlas expresamente y si no – Kölsch. De todas maneras el ambiente en los mercadillos es extraordinario, familias enteras pasan horas y horas entre los puestos con toda clase de artesanía apurando las últimas compras navideñas y, entre un puesto y otro, una Kölsch o un vino caliente con algo para comer. Hay numerosas atracciones para los más pequeños y se nota un sano ambiente festivo y familiar. 

a los mercadillos suelen acudir familias enteras

en los puestos se puede encontrar de todo

por todos lados la Navidad está presente

                   Además de la catedral y los mercadillos, Colonia ofrece numerosos museos destacando el extraordinario museo Ludwig con obras de Picasso, Warhol y Lichtenstein. El Musical Dome Köln es famoso por sus espectaculares producciones y cuenta con un aforo de 1.700 plazas. El museo Wallraf-Richartz muestra obras que abarcan desde el Medievo hasta el siglo XIX. Y para los más pequeños el “goloso” museo del chocolate donde se pueden apreciar todas las etapas de producción de esta delicia y por supuesto con una fantástica tienda con innumerables clases de chocolate de todos los colores, sabores y formas. Vamos que no hay manera de resistirse y nadie sale del museo sin comprar alguno. 

museo del chocolate

por supuesto se puede probar

                  Un paseo por el Rhin en uno de su barcos también es un atractivo típico de la ciudad, además desde los barcos se puede observar perfectamente y en todo su esplendor el magnifico Hohenzollern Brücke, un puente por el que pasan a diario más de 1.200 trenes. También es habitual caminar a lo largo del Rhin por una explanada, teniendo cuidado de no pisar el carril bici ya que los ciclistas van a una velocidad inusitada. Colonia es también un importante puerto de escala para numerosos cruceros fluviales. 

puente Hohenzollern

muchos de los cruceros fluviales como este hacen escala en Colonia

Tünnes y Schöll - pintorescos personajes del folklore kölsch

dicen que frotarle la nariz a uno de ellos trae suerte...

                  Es recomendable, aprovechando la visita a Colonia, acercarse a lo que hasta hace pocos años fue la capital de la Republica Federal Alemana – la ciudad de Bonn. Las dos ciudades comparten el mismo aeropuerto al estar separadas por  solo 25 kilómetros o lo que es igual, 15 minutos en el tren de alta velocidad alemana ICE. Bonn es la ciudad que vio nacer a uno de los más grandes compositores de todos los tiempos – Ludwig van Beethoven. Su casa natal es hoy día un interesante museo con documentos y curiosidades sobre el famoso compositor de la novena sinfonía. 

casa natal de Beethoven

                 En mi opinión, aunque 4 veces más pequeña, la ciudad es más atractiva en su conjunto que Colonia, estaba mucho menos reconstruida y conserva bastante mejor su casco histórico. Claro que su catedral del siglo XI-XIII no es tan espectacular, pero merece la pena visitarla por ser una de las más antiguas de Alemania. 

interior de la catedral de Bonn

altar mayor

                 La Plaza del Mercado (o Plaza triangular por su forma) con el bonito edificio de ayuntamiento estilo barroco que hoy día alberga el despacho de alcalde, el edificio de la universidad, el conjunto del casco antiguo, su jardín botánico y, sobre todo para los amantes del arte, la llamada “milla de los museos” que abarca desde el Museo Egipcio pasando por el Museo de la Historia de la República Federal Alemana, el Museo de Historia Natural, el Salón de Arte y Exposiciones hasta Museo del Arte Moderno, todos ellos ofrecen unas exposiciones de la más alta calidad. 

antiguo ayuntamiento de Bonn, hoy despacho del alcalde de la ciudad

Universidad de Bonn

                 Esplendido también es el barrio situado en la ribera del Rhin con unos preciosos chalets con jardines y con una explanada junto a la orilla del rio para pasear (otra vez cuidado con el carril bici), contemplando las enormes barcazas que utilizan el cauce para transportar toda clase de mercancías, llegando hasta el puerto de Rotterdam en Holanda. 

barcaza navegando por el Rhin

el río también pasa por la ciudad de Bonn

                 Es curioso ver, algo apartado del centro de la ciudad, un enorme complejo de modernos edificios gubernamentales y de administración agrupados todos en la misma zona, lo que facilita mucho cualquier gestión. En Bonn se encuentra también el famoso Instituto Max Planck de Radioastronomía y sede de una de las más grandes compañías de telefonía la Deutsche Telekom. 

escudo de Alemania

sede de la cancillería alemana cuando Bonn era la capital del país

                 Al ser ciudad universitaria, con más de 30 mil estudiantes procedentes de todo el mundo, la ciudad tiene un ambiente bastante juvenil pero como estamos en Alemania, todo dentro de unas normas que a veces echamos de menos.

mercadillo navideño en Bonn...

...también lleno de gente

miniaturas decorativas en uno de los puestos de artesanía

Resumiendo: Aunque sea para ver la Catedral merece la pena ir. Buen ambiente, buena comida, no es exageradamente caro, buen transporte público y buenas conexiones con las demás ciudades y regiones de Alemania. Hay más cosas que la Catedral, pero esta es tan inmensa que empequeñece lo demás. Bonn es como un Bon..bon; pequeña, acogedora, con gran diversidad cultural, mucha gente joven y además el Rhin también pasa por allí…


P.D.

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